Testimonio

Mi nombre es Alienyor Fernández Quintero, un humilde ciervo de Dios, de profesión actual Licenciado en Educación Plástica. Nací un 12 de Junio del año 1983. Me convertí un 14 de febrero en una iglesia Pentecostal. Yo no creía mucho en Dios al comienzo cuando entre, lo había hecho para encontrar pareja como muchos lo hacen, y también había pensado en cambiar mi vida, pues quería llevar una vida sana. Pero un día como a eso de las seis de la tarde pude ver al diablo, frente a mi estaba, no era un espejismo, no era algo imaginario, no era el viento, pues parecía tan real como si fuese de carne y hueso, casi se podía tocar. La forma que tenia era como de un hombre, mitad hombre y mitad serpiente. Yo casi no creía lo que estaba mirando, por lo que no le hice mucho caso y sencillamente lo reprendí. El se arrastro como una serpiente y se fue desapareciendo de la vista. Era algo horrible, una experiencia para nada agradable. Mas tarde pude darme de cuenta que en verdad había visto al mismísimo Satanás, pues La Biblia lo describe como la serpiente antigua. Esto ocurrió hace muchos años atrás. Después de haber visto tal cosa terrible, comencé a creer más en Dios, pues si el diablo existe y puede ser real, Dios es más real que el diablo. Por lo demás te contare en fuertes padecimientos, fuertes combates, persecuciones, en ayuno, oración, en pruebas, en aflicciones, entre falsos hermanos, malos obreros, apostasía, oposición, sin ayuda, sin apoyo de algunos ministros, en pobreza, hambruna, en tribulaciones, con muchas puertas serradas, en desprecio y rechazo. Con mucha fe en Dios, a diestra y siniestra, con buena fama y con mala fama, predicando el evangelio, sin bienes materiales ni recursos. Subiendo montañas para predicar el evangelio, caminando de noche con una linterna, sin bicicleta, ni moto o auto, caminando grandes distancias para predicar, ganar almas, y llevar el mensaje. Algunas veces acompañado otras solo. Escribiendo para Dios y para su iglesia, con muchos enemigos, y pocos amigos. Sin computadora y pidiendo favores, ayudando a muchos, haciendo buenas obras, recibiendo rechazo y locuras de la gente. Manso como paloma y astuto como serpiente, prudente para no hacer locuras, con control sin afán y ansiedad. Soportando y callando las impiedades de muchos, sus locuras, sus ofensas, y maldades para enloquecerme. Escuchando a Dios, siendo obediente, escribiendo el mensaje para ayudar a muchos, con amor a Dios, al prójimo, y a los hermanos de la fe y a los enemigos. Y por fin aquí esta una pequeña ayuda para la iglesia de Cristo. A los que aman la mentira y el engaño, estos materiales le chocaran, pero a los que aman la verdad y la justicia, estos materiales le agradaran. Actualmente me congrego en una iglesia Metodista, pues por algunos pequeños problemas tuve que salir de la iglesia Pentecostal. De gracia recibí, doy de gracia para todos.
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